Reforma interior de un local para uso de restaurante en el centro de Madrid. La actuación afecta a la planta baja y un sótano para servicios y almacén, y se limita al interior por ser un edificio con fachada protegida.

El antiguo bar se encontraba en uso, con pésimas condiciones higiénicas y ambientales, renovándose por completo acabados e instalaciones. La distribución del espacio y la barra se reordenan dejando una sala principal más amplia que aprovecha los huecos abiertos a la calle para mejorar sus condiciones de luz y calidad ambiental, y ligar este espacio a la intensa vida que se desarrolla en la calle. Los acabados interiores ponen en valor materiales originales, como el ladrillo en el muro de fachada o la madera de la estructura.