A partir de una estructura ya construida para dos viviendas, el proyecto reconvierte este espacio en oficina. Son dos plantas más un sótano. El exterior respeta el volumen original, añadiendo únicamente una zona de entrada que denota su carácter más público.

La planta baja diáfana, oficina paisaje y abierta al jardín perimetral, mientras que la planta alta recoge los despachos y sala de reuniones. La altura nos permite rebasar las edificaciones colindantes y mirar al mar, por lo que potenciamos estas ventajas.

El sótano, en un principio oscuro y húmedo se abre al exterior mediante patios ingleses que revalorizan su situación semienterrada para dar cabida a más salas de trabajo, despachos y una pequeña cocina con oficio.

co-autor:
Daniel H. Nadal

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